El pasaje bíblico de la pesca milagrosa narrado en Lucas 5 nos deja una enseñanza que hoy es importante en nuestro corazón. Jesús caminando alrededor de un lago una multitud se agolpa para escucharlo hablar, luego de esto pide a Simón Pedro que le permita subir en su barca para predicar. Al final, una pesca sobrenatural se produce y es necesario llamar a otros para que ayuden con tan importante fruto.
En nuestros caminos de vida buscamos abundancia cada día, métodos y formas para lograr una prosperidad, no tan solo económica, sino espiritual y emocional. Llevamos tiempo luchando por lograr objetivos que a veces vemos cada vez mas lejos, o que sentimos que están cerca nuestro y no logramos alcanzarlos. Tres aspectos fundamentales nacen de este pasaje bíblico:
El primero, es revisar en nuestro día a día si Jesús esta en nuestra barca, si le hemos permitido a Cristo entrar en los mares de nuestra economía, de nuestras relaciones sentimentales, de nuestras actividades y lo mas importante, si Él es parte integral de nuestra vida espiritual. Buscamos en diferentes lugares paz para nuestra mente y nuestra alma, sin darnos cuenta que Cristo está a nuestro lado esperando nuestra decisión que Él sea el timón y el capitán de nuestro corazón. Lo segundo, una poderosa palabra de reflexión salida de los labios de Jesús y una instrucción que producen una pesca que en las fuerzas de Pedro y sus amigos no había logrado en la noche anterior. Cuantas veces tomamos decisiones en nuestra vida sin postrarnos ni un segundo ante la presencia de Nuestro Señor para que Él mismo nos diga donde echar las redes. No seguimos instrucciones, no obedecemos lo que Dios dice que hagamos, no nos preocupamos por entrar en Su Presencia pero si esperamos su bendición, la cual es sobrenatural y nos obliga a llamar otra barca.
Por último, el arrepentimiento. Pedro ante la palabra y el milagro sobrenatural de Dios se postra ante el Señor reconociendo su condición de desobediencia y le pide al Señor que se aparte. Pero el mismo hijo de Dios en su inmensa misericordia le permite que lo deje todo y le siga.
La llave de la prosperidad mis queridos amigos esta en permitir que Dios entre en nuestra vida hoy, en arrepentirnos de lo que hemos hecho mal, en ponernos a cuentas con Él, para recibir su instrucción sobre el lugar donde echar nuestras redes. Gran prosperidad y bendición nos espera si en este día permitimos que sea Jesucristo el timonel de nuestras acciones, nos esperan buenos puertos y buena mar.
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